jueves, 29 de agosto de 2013

LLUTA: Lo dulce y lo amargo, de un valle salado[1] de Arica


Lluta es un valle calido y salado que esta ubicado al norte de la ciudad de Arica. El Valle se caracteriza por sus aguas saladas que solo permiten tener cosechas de Maíz, alfalfa, cebollas y ajos, además algunas otras hortalizas.

Muchos recuerdos me vienen a la memoria al recordar el Valle, al recordar a mis padres, familiares y amigos de infancia. En cada viaje que realizo a este valle es difícil olvidar lugares como Boca negra, Tambo de Huanta, Molinos y Poconchile. Boca negra en los años 70’ albergo a familia, que había venido de Socoroma en busca de un mejor vivir, pues en aquellos años el oro verde (orégano) había perdido todo su valor comercial. Fue ahí en Boca negra donde conocí los árboles de Pera de Pascua, los Pejerreyes y los Camarones. También fue ahí donde conocí al sordo Gutiérrez, veterano agricultor que siempre me convidaba las sabrosas peras y en más de una oportunidad me ayudo a pescar pejerreyes en los canales que colindaban su parcela. Como no recordar mi primera malla de pescar, que no era más que una vieja malla de cebollas mal trecha. De igual forma me vienen a la memoria, el ver a mi padre arando la tierra con una yunta de bueyes, uno de color negro y el otro rojo o las veces en que yo corría tras las vacas, ovejas y golondrinas. Muchas travesuras cometí en aquellos años y duros también fueron los castigos, pues en el mundo andino, los derechos y deberes se imponen desde la infancia.

A fines de los 70’ mis padres adquirieron una parcela en el sector de Tambo de Huanta y fui ahí donde viví los años mas intensos y alegres de mi infancia, en medio de maizales, de la alfalfa y del tomate poncho negro: En estos años nada escuchábamos sobre planificación territorial y menos aún del termino “Desarrollo indígena”.

Tambo de Huanta, Valle de Lluta.La vida en Lluta era distinta a la realidad del día de hoy, los campesinos solo vivíamos de lo que se producía en cada parcela, no faltaban en cada hogar una numerosa cantidad de aves de corral, las ovejas, cabras y vacunos, sin duda la vida era distinta. Abundante también, era la variedad de hortalizas disponibles y el típico choclo que después de largos meses de cuidado se cosechaba en cada parcela. El trabajo del pastoreo y el cuidado del maíz era extenuante en cada día. Recuerdo también, que muchas ocasiones debí lidiar con toros y machos cabrios que en mas de una oportunidad me mostraban su cornamenta o simplemente me botaban varios metros adelante después de haber sido corneado. El realizar el deshierbe o aporque
[2] del maíz, a manera de competencias que realizaba con mi hermano, era una forma de hacer más grato el trabajo y los calores de verano.

Sin duda estos días jamás volverán, pero fueron años en el cual tuve la honrosa oportunidad de conocer desde otra mirada la forma de vida de la gente del campo y sobre todo el saber de sus expectativas, esperanzas y propuestas para un mejor vivir.

Cercanías de Millune, Valle de Lluta km. 75.Años más tarde me mandaron a la ciudad en busca de una mejor educación, pues la educación en Lluta se restringía cada vez más hasta 6 básico, lo cual se debe sumar a que la calidad no era las más óptimas. Por ende cada año debí dejar el campo con tristeza para venir a la ciudad a estudiar durante los días de semana y como muchos otros niños volvíamos a Lluta en una vieja micro a ver a nuestros padres y hermanos.

Tras los años de estudio secundario y universitario, la periodicidad viajes a Lluta se hicieron menor, pero desde mediados de los 90’ en adelante me vi nuevamente ligado al trabajo con las familias de Lluta y comunidades andinas de las comunas de Putre, General Lagos y Camarones, por lo cual mis reflexiones giran entorno a lo dual de la realidad en el campo.

Debo precisar que el trabajo en el campo siempre ha estado ligado al esfuerzo y perseverancia, en donde las familias deben esforzarse al máximo para generar excedentes productivos que le permitan ir mejorando su economía y calidad de vida, menciono esto por que esa es la realidad del mundo andino antes y después de la instalación del modelo “Desarrollo indígena”. La vida en la cordillera no era menos compleja o sacrificada a la de hoy, pues eran años donde las últimas expresiones del trueque comenzaban a darse.

En esta década (80’) sin duda existieron muchas carencias educacionales y sociales, un ejemplo de ello era que muchos niños en aquel entonces, debíamos iniciar nuestra jornada a las cinco de la mañana para ir a la escuela y para ello debíamos caminar unos 4 kilómetros para poder coger una micro que nos llevara hasta la escuela ubicada en Poconchile. Es difícil olvidar que en estos años realizábamos caminatas de una hora y media en dirección al paradero y para capear el miedo a la oscuridad de la noche gritábamos un ¡Viva Chile! o cantábamos el himno nacional. El día de hoy, quienes viven en Tambo de Huanta todavía deben caminar esos 4 kilómetros para coger la micro, con la diferencia que no quedan niños y más aún quedan menos agricultores.
Iglesia del Pueblo de Poconchile, Lluta.Las realidades de Bocanegra, Molinos y Sora que en aquellos años de abundancia de niños y adultos con sus problemas y alegrías son los que conforman lo dulce y la esperanza de este valle, es un periodo donde existe una abundante mano de obra juvenil en el campo. Al llegar la década del noventa y el nuevo milenio la realidad de estas zonas agrícolas no será la misma, pues ya no habrá la cantidad niños entre Poconchile y Sora, pues se reducirá a un porcentaje ínfimo. La existencia de nuevos parámetros de calidad de vida y la búsqueda de nuevos horizontes laborales influirán notablemente en la inmigración de la gente del Valle.

Afines de los 90’ tuve la oportunidad de trabajar con proyectos sociales en el Valle en el sector de Alberto jordán (25km.) y en Sora(60 km.), para ese entonces las cosas habían cambiando en lo referido al numero de población y grupos etarios. Sin embargo, a pesar de haber una menor cantidad de población infantil y juvenil en el valle se seguía respirando un aire de esfuerzo y trabajo de los agricultores, ejemplo de este tema serán los desafíos que se impondrán hacia el futuro de parte de los Lluteños, y como mencionara la dirigente Juliana Marka en Chapiquiña a fines de 1998 en una reunión “Estos son los jóvenes del pueblo, tienen 50 años”, esa era la juventud predominante en el sector medio y alto de Lluta. Al terminar mis labores en Lluta quede con una impresión positiva del devenir de estos agricultores. Me llamo la atención como muchos de ellos en el caso de Don Elías Vilca y Los Calle, Gómez, Mamani, Catacora y Choque entre tantos se movilizaban varios de kilómetros para llegar a una región en Sora, ¡existía esperanza!, lo mismo sucedía en otras zonas del valle. Destaco de todo esto a don Elías Vilca pues venia en Caballo o en Mula desde unos 20 kilómetros a una “reunión”.

El Día Lunes 10 junto a mi familia decide recorrer parte de valle a modo de paseo y con el avanzar de los kilómetros me decidí recorrer aquellos sectores donde conocía a antiguos amigos y conocidos, pero a medida que me adentraba en el valle fui quedando con sabor desconcierto y al final de tristeza, el valle ya no era el mismo, no solamente no habían niños sino que todas las zonas que eran de mayor productividad, eran zonas subutilizadas. Después de pasar por el Tambo de Huanta, mi hogar, vi las parcelas de los Villanueva, Vilca, Loredo, Bolaños y Huanca entre muchas, en un estado de semi utilización, por no decir semi abandono. En zonas como Molinos y Chapisca el escenario fue similar. En la Zona de Sora, Challallapo y Millune me inundo la tristeza, pues aquella zona de esfuerzo donde la gente venia de muchos kilómetros a una reunión social, estaba con muy poca gente y con las parcelas abandonados. ¿Durante cuanto tiempo más veremos familias de agricultores ahí?, no lo sabemos.

Sin duda quede muy impresionado por la difícil situación que atraviesa la agricultura en el Valle en general la ruralidad de Camarones y Parinacota, pues no solo la han afectado las fuertes lluvias estivales, las sequías, los acuerdos comerciales con Perú que más que beneficios han traído perjuicios a cientos de familias, el alto costo de los combustibles y el costo de la vida, la ineficiente acción de los organismos competentes han afectado profundamente a las familias campesinas.

Después de haber tenido la oportunidad de compartir mis aprendizajes de vida en la institucionalidad pública, me vienen muchas inquietudes acerca del “como” se aplica el “desarrollo indígena” en nuestra región. Estas inquietudes surgen al comparar las experiencias e iniciativas privadas que realizan los agricultores y de aquellas iniciativas que desde mediados del 90’ reciben el subsidio fiscal. En Lluta los Molles son árboles robustos que soportan por largos periodos la falta de agua y enfermedades, pero no así la el fuego y la falta de la humedad para sus raíces. Como las ramas de Molle (Pimiento Chileno) tanto experiencias privadas de los agricultores y las que reciben el subsidio público, terminaran con iguales consecuencias, es decir con débil economía de subsistencia y al final veremos mas zonas despobladas por falta de oportunidades, también veremos los avisos en el periódico local que dice “Se vende terreno”. ¿En que hemos fallado, quienes hemos trabajado en la instituciones públicas?, ¿Cuáles son las debilidades de nuestras políticas públicas dirigida a la población indígena?, ¿A dónde se dirige la política agrícola en nuestra región? y ¿Hasta que punto la gente de los valles y zonas alto andinas podrán seguir viviendo en estas condiciones?.

Las respuestas no son sencillas de alcanzar pues podríamos culpar inicialmente a los campesinos por no ser innovadores o emprendedores y mas de algún postulante a tecnócrata podría culpar a los agricultores de poseer una pobreza mental al no progresar. También podríamos decir, que la norma y los reglamentos que rigen a las instituciones públicas son las culpables por no mostrar sensibilidad y pertinencia a la realidad de nuestra región. Por otro lado el acusado, el agricultor solo se limita a decir que el estado no se preocupa por el, que esta en abandono.

Durante esta última década hemos escuchado hablar con mucho énfasis acerca de la aplicación de la planificación territorial y la participación indígena, todo ello enfocado a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos chilenos con raíz indígena aymara, de igual forma hemos escuchado a los directivos de la CONADI, el decir que la acción e intervención de la institución es un éxito, pues “el trabajo institucional está orientado a la capitalización de la economía aymara, a través de concursos de obras de riego, donde se han concretado miles de éstas en captación, acumulación y canalización, construcción de invernaderos, recuperación de bofedales, entre otros. Lo que ha contribuido a aumentar la producción agropecuaria, mejorando los ingresos calidad de vida e ingresos económicos en las familias aymaras
[3]”. Este existimo no lo puedo compartir, pues indudablemente la realidad es otra, dado existen menos rendimiento de producción agrícola y muchas familias en el valle de Lluta y otras zonas han debido recurrir a la complementación de su economía familiar de manera de poder subsistir y “parar la olla”. En el caso de las comunas rurales la población depende de la pensión de vejez que recibe mensualmente del INP o a los trabajos esporádicos que generan los municipios con apoyo gubernamental y que los funcionarios municipales utilizan con criterios políticos y no sociales. Esto último no ocurriría si el mentado éxito diera sus frutos y en particular después de tantos años de gestión institucional de la CONADI. Cabe preguntarse ¿cuales son los parámetros para calificar y determinar el grado de éxito de la inversión pública?, ¿Por qué sigue habiendo inmigración de la población indígena campesina a las ciudades? y ¿Existe participación de las comunidades en poder establecer cuales son las soluciones a los problemas que las aquejan? Estas reflexiones no tiene que ver con animadversiones a la acción pública, si no que tienen relación a como se ven afectados miles de indígenas que dependen del trabajo en la tierra.

Lo amargo, se representa en la falta de oportunidades y acciones concretas de las instituciones pertinentes, pues las condiciones económicas y las políticas no las realizan ni las sancionan los agricultores como Don Elías Vilca o Román Bolaños. Sin duda hemos fallado en la forma de intervención, pues no podemos ni debemos seguir planificando desde las instituciones o realizar una asamblea territorial una vez al año y llamar a ese resultado planificación participativa y decir sin la menor consideración “estamos haciendo lo que ustedes pidieron”, pues es solo soberbia. La planificación participativa es un proceso largo, que involucra ganar confianza, ganar afecto y desde ahí construir el futuro, un mejor futuro digno. La falta de pertinencia, sensibilidad y empatia es otro de los elementos que se debe mejorar, pues no causa buena impresión y aceptación cuando las reuniones comienzan con un “no se puede” o “le vamos a dar una vuelta”. La ausencia de inversiones en ciencia y tecnológica para zonas áridas y particularmente saladas no existe, no puede haber innovación sin investigación y muchos menos progreso. Los esfuerzos deben ir orientados a generar una nueva forma de hacer agricultura en valles salados, pues el maíz o cebolla en menor grado seguirán siendo por mucho tiempo solo producción de subsistencia.

Lo verdadero en todo esto, es lo que vive y siente diariamente la familia que depende de la agricultura, ya sea en Lluta, Socoroma o Visviri. Como dicen “quien no sufrido no ha vivido”. Por ende mejorar la calidad de vida es mucho más que un canal o poseer televisión, es también poseer un buen estado de animo y cuando logremos estos podremos ver a gente como Don Elías Vilca, Román Bolaños, don Aparicio o Don Juan con una mayor alegría y esperanza.


[1] Este titulo hace referencia a unos de los últimos artículos del profesor, maestro, guía y amigo Luís Álvarez Miranda, que este en el más allá en el otro mundo que con tanto ahínco busco interpretar y conocer desde este nuestro mundo y quien a mediados de los 90’ escribiría Sobre los valles dulces y salados y la ocupación prehispánica.[2] El aporque es la limpieza de los maizales en tiempos de precosecha.[3] Diario Electrónico Arica al día, Miércoles 13 de Octubre 2005.

viernes, 19 de marzo de 2010

Festividades y prácticas rituales en Socoroma en el siglo XX

Carlos Choque Mariño

Doctor © Antropología en Estudios Andinos

Introducción

El pueblo de Socoroma, está ubicado en el margen oriental de la Sierra de Huaylillas, siendo un valle interandino de pronunciada pendiente y explanadas con predominio rocoso, siendo además sus suelos pobres en nutrientes, requiriendo entonces de la “permanente rotación de las áreas de cultivo” (Toledo, 1989, p.68). Estas difíciles condiciones del entorno natural de Socoroma, han llevado a sus habitantes a realizar prácticas culturales, que están íntimamente ligadas a las relaciones de “reciprocidad asimétrica” con las fuerzas antinómicas y la configuración de una cosmovisión “andina” que posee sus propias nociones de espacio sagrado.[1]

Asimismo, estas condiciones naturales han permitido el desarrollo de una tradición agrícola, cuyo registro se ha ubicado temporalmente desde inicios del Intermedio Tardío (Chacama & Muñoz, 2006), extendiéndose a lo largo del tiempo hasta nuestros días. No obstante, lo anterior, durante los años 500 a.C. al 1.000 d.C., Socoroma debió poseer cultivos en la parte baja de Vilacollo en las cercanías de la boca toma de Manqaruma ó en áreas con menor pendiente como Chullpane. En estas zonas debieron surgir las primeras formas de vida aldeana, que poseyeron un culto temprano a los mallcus.[2]

Sin embargo, esta larga tradición cultural se modifico en la medida que el territorio se incorporo al Tawantinsuyu y más tarde sufrir los efectos de la conquista hispana, iniciándose la alteración de las practicas religiosas, espacio sagrado y festividades religiosas a lo largo de la colonia y periodo republicano. Otro aspecto, relevante que ha contribuido para el “cambio cultural” ha sido la disminución de la población en el siglo XX, ya que en un análisis de los registros de escolaridad se constato que desde 1920 a 1985, el promedio de matriculas ha descendió desde aproximadamente 70 alumnos por año en la primera mitad el siglo a solo 10 en el periodo de 1981-1985 (Castro, 1987). Y durante el transcurso del año 2009 solo fue posible ubicar 6 alumnos en la escuela de Socoroma, siendo solo 1 alumno socoromeño (Choque, 2009). Por tal motivo, estos cambios demográficos afectan profundamente las prácticas religiosas y culturales en Socoroma, ya que parte de los ritos cristianos y aimaras se ejecutan con dificultad y escasa legibilidad.

Por las razones descritas en los párrafos anteriores el presente documento expone las características de festividades y practicas rituales en el pueblo de Socoroma a lo largo del siglo XX. El informe intenta así aportar nuevos antecedentes para la compresión y análisis de la religiosidad de los Socoroma, tanto en su herencia de origen hispano como el indígena. En este contexto se expondrán las características de la cosmovisión aimara de Socoroma y 3 prácticas culturales asociadas a los ritos agrícolas.[3]

La cosmovisión aimara de los Socoromas

La cosmovisión aimara se define como una totalidad orgánica, pues se ha “formado en base a la experiencia y percepción del universo como totalidad que interactúa constantemente con su entorno y espacio sagrado” (Kusk, 1973, p.101). Asimismo, Lisbert Overgaard nos dice que, además, de esta noción de totalidad orgánica se debe considerar que la armonía juega un rol fundamental en la configuración de la cosmovisión aimara, ya que:

“La armonía es un valor importante, no solo en las familias individuales o comunidades, sino también en la sociedad humana y lo sobrenatural que gobierna la naturaleza. La visión cósmica es social, en el sentido que incluye todo y todos en un único proceso vital” (Overgaard, 1976, p.244).

De esta manera la cosmovisión aimara contemporánea esta conformada por la articulación de tres espacios sagrados que están en permanente interacción, estos espacios son: Alax pacha, Aca pacha y Manqha pacha (Van Den Berg, 989, p.191). Asimismo, esta cosmovisión esta íntimamente ligada a los ritmos del año, pues es sensible al ciclo de las estaciones, de la vegetación y de los aspectos climáticos. Las marcas del año son las grandes fiestas, que articulan el tiempo de la naturaleza, el trabajo, el tiempo de dios y el de los hombres. (Le Goff 1991).

Entonces, La cosmovisión Aimara, se caracteriza por su complejidad y capacidad de adaptación, pues considerando las nociones de evolucionismo cultural planteado por White (1959) y Steward (1967). Lo anterior, nos permite plantear que la cosmovisión contemporánea de los Socoromas ha evolucionado a partir de la influencias de los procesos culturales y políticos que se desarrollan en su entorno, configurando una serie de prácticas culturales ó “costumbres” que tienen como aspecto centrales los ritos agrícolas andinos que dialogan con los ritos cristianos, configurando destinatario a santos patronos, vírgenes, antepasados mitológicos, achachilas, etc. (Choque, 2009).[4]

Las festividades agrícolas de los Socoroma se desarrollan de acuerdo a un complejo y dinámico calendario ritual, que a medida que se adentra el siglo XXI ha comenzado a caer en desuso o a recibir nuevas influencias exógenas. Estas festividades religiosas se exponen en el siguiente cuadro:



FIESTAS TRADICIONALES DE SOCOROMA

Fiesta

Fecha

Destinatarios

V. de la Candelaria

2 de Febrero

Virgen , Lluvias y pre cosecha

Carnaval

Febrero – Marzo

Carnavalón, Achachilas/Pachatata

Semana Santa/San Ramón

Abril

Crucificado (Cristo – Dios – Sol); “Areteo de Burros”

Cruz de Mayo

1ª S. de Mayo

Mallkus, Achachilas y Cosecha

San Isidro

15 de Mayo

Fiesta de cosecha.

Santo Espíritu

Mayo

“Areteo de aves”, fertilidad

San Antonio

1 de Junio

Santo con rol (+/-)

Corpus Cristi y San Juan

24 de Junio

Realización del “Areteo de las ovejas”, fertilidad

San Pedro y San Pablo

29 de Junio

Realización del “Areteo de vacunos”, fertilidad

Santa Lucia

6 de Julio

Inicio de Actividad agrícola – Pachamama

V. del Carmen

16 de Julio

Patrona de Chile

San Santiago

25 de Julio

Fiesta del Rayo

V. Copacabana

5 de Agosto

Celebración reciente

V. de Santa Rosa

30 de Agosto

Realización simbólica

San Francisco

4 de Octubre

Santo patrono - Achachila.

V. del Rosario

8 e Octubre

Virgen y Pachamama

Santos difuntos

2 de Noviembre

Difuntos, Chullpas y Cristo

Pachallampe

3 de Noviembre

Pachamama y Achachilas

Navidad

25 de Diciembre

Nac. De Cristo/ancianos

(Fuente: Choque, 2009)

Las celebraciones religiosas en Socoroma podemos agruparlas en torno a un calendario de actividades rituales que se desarrollan a lo largo del año, que consideran destinatarios, de la cosmovisión cristiana, pero que poseen un rol ambivalente (+/-) y otros que poseen un rol más bien definido en un espacio sagrado especifico, es decir, pertenecen al Alax pacha ó Manqha pacha.

En este mismo contexto no se debe olvidar que el universo cosmológico aimara fue intervenido, como menciona el Pj. Manuel Marzal, ya que “la conquista española, además trajo un caos sin precedentes al mundo espiritual nativo porque confrontaba la realidad indígena con una nueva realidad espiritual. La conquista española difería de cualquier otra conquista precedente a la que los pueblos andinos hubiesen sido sometidos.[5] Lo anterior, genero nuevos significados o readecuaciones de los ritos precedentes que tienen como receptores aparentes a los santos cristianos, pero sus destinatarios reales poseen un origen ancestral e investidos de complejidad y alteridad, los cuales reciben culto por medio de costumbres, que Jean Van Kessel a denominado como “un conjunto de las más antiguas de las celebraciones religiosas aimaras” (Van Kessel, 2003, p.199).

Estas festividades, siguiendo un patrón definido, ya que poseen “significados” profundos y complejos, que indican la existencia de estructuras y orden cosmológico con atributos opuestos (+/-), además de integrar un espacio ritual jerarquizado. Por ello, la distribución jerárquica de los Mayordomos responde a la existencia de un orden preestablecido, donde existen Santos y Vírgenes subordinados a otros principales, pero es posible que en el siglo XIX, la clasificación haya sido diferente, dado que en la actualidad solo son evocados y recordados pero sin fiesta principal, siguiendo así la estructura de un panteón aimara. Ejemplo de lo expuesto es el siguiente cuadro de orden y estructura cosmológica de los Socoroma.

ORDEN COSMOLÓGICO DE LOS SANTOS EN SOCOROMA

Crucificado

San Francisco

Virgen del Rosario

Virgen del Carmen

Virgen de Candelaria

Virgen Santa Lucia

Virgen de Dolores

Simón

Cirineo

Nazareno

7 Niños

San Isidro

San Juan

Virgen de la Magdalena

Santa Rosa

Santa Verónica

San José

Santo Thomas

Santo Domingo

San Antonio

San Salvador

Santa Bárbara

(Fuente: Choque, 2009)

Socoroma, 20 de Marzo del 2010.-



[1] Las fuerzas antinómicas, están integradas por la naturaleza, la sociedad humana y sociedad extra – humana, estando estos componentes en permanente tensión. Son estas fuerzas antinómicas, las que actúan e influyen en la cosmovisión y determinan la relación entre los humanos y las deidades.

[2] Ver Iván Muñoz (1989:125).

[3] En el presente documento e utilizará la “i” latina y no la “y” griega al momento de escribir la palabra “aimara”, por ser la más apropiada y correcta, ya que es reconocida entre la mayoría de los lingüistas que estudian esta lengua.

[4] Planteamos la existencia de ritos andinos y no aimaras, porque la población indígena del siglo XVI, denota la existencia de una multietnicidad.

[5] Los incas en los años previos habían intentado establecer una religión para todo el conjunto del Tawantinsuyu difundiendo el culto solar y llevando al Cusco, el santuario universal de todo el reino, las diversas huacas regionales” ( Griffiths, 1998, p.40).

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Presentación de libro

Memoria y Olvido del Pueblo de Socoroma: Deconstruyendo su Identidad e Historia”



Este lunes 07 de Septiembre del 2009, en las dependencias de la Biblioteca Central de la Universidad de Tarapacá se realizará el lanzamiento del libro “Memoria y Olvido del Pueblo de Socoroma: Deconstruyendo su Identidad e Historia” del Doctor © Antropología en Estudios Andinos, Carlos Choque Mariño. El texto será presentado por la Casa Francisco Titu Cusi Yupanqui de la Universidad de Tarapacá. La elaboración del libro a sido posible gracias al auspicio del 2% de cultura del Gobierno Regional de Arica y Parinacota del año 2008 y el Centro de Estudios Tierra Viva y el patrocinio de Centro de Investigación de las Artes y Cultura de los Pueblos Originarios.

El presente texto nace a partir de una serie de interrogantes que emergen durante la estadía del autor en la Pontificia Universidad Católica del Perú, en aquellos meses de estudios de doctorado en el Programa de Estudios Andinos y las investigaciones que inicio en el Archivo General de la Nación, el Instituto Riva-Agüero y en la Biblioteca del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú.

Para hablar de la memoria, se detiene primero en el vocablo “thaki”, que en una traducción literal del aymara al español, implica la idea de “camino”, sin embargo, esto resulta demasiado amplio y ambiguo, perdiéndose la esencia del retorno y la construcción de un “camino” mucho más complejo, pues en su recorrido se debe interactuar con las fuerzas antinómicas para alcanzar la armonía plena, entonces el “Thaki”,es la construcción de un proyecto de vida y el reencuentro con la memoria y los valores profundos, que solo reconoció después de innumerables conversaciones del autor con sus maestros en la Pontifica Universidad Católica del Perú, Universidad Pablo de Olavide y sobre todo con los Socoromeños que día a día recorren los caminos de sus ancestros.

El presente ensayo esta divido en tres capítulos, el primero de ellos, aborda los aspectos conceptuales decultura e identidad y una aproximación para construir la cosmovisión contemporánea de los socoromeños, en base a la estructura de sus espacio cosmológico andino - cristiano, siendo modificado por su dependencia a los procesos políticos y culturales que se comienzan a desarrollar, en este aspecto he considerado necesario abordar la problemática desde las ideas de Leslie White (1979) y los aportes de Sherry Otner (2006) en torno al evolucionismo cultural; el segundo capítulo es una síntesis de los procesos culturales que se desarrollan en Socoroma en los siglos previos a la conquista española, pues se abordan los procesos de transformación cultural y tecnológica teniendo como referencia los estudios arqueológicos existentes, íntimamente asociados a la cronológica mítica de los Andes, intentando con ello explicar un origen más preciso entorno a los Socoroma y; el tercer capítulo está dirigido a comprender las relaciones hispano – indígenas mediante el análisis de los documentos hispanos de la época como también buscar poner en el debate otros antecedentes sobre los procesos culturales y políticos que se desarrollaron en la sierra de Arica y en particular de Socoroma, con una visión más andina y tal como mencionará el historiador aymara Roberto Choque (2000) en “Los Andes desde los Andes”, contando los procesos desde una óptica distinta y multidisciplinaria, coincidiendo a su vez con la propuesta teórica de Ranahit Guha (2002) de ver la historia y los procesos culturales desde una óptica post colonial, pues se debe considerar que los silencios de los documentos y sus propias contradicciones solo han permitido conocer algunos aspectos de la historia y cultura de los pueblos andinos, llevando a establecer algunos supuestos que desde la tradición andina no se logra comprender, pues es distante a nuestra propia forma de ver el mundo. El autor no pretende con ello, emular el debate de Gananath Obeyesekere (1992) yMarshall Sahlins (1996), sino más bien, poner a disposición de los investigadores y de los propios socoromeños, las memorias existentes en la oralidad, la cual en determinados casos complementa las evidencias documentales, pero en otras se convierte en los intersticios no sabidos, conocidos ni estudiados, pues no se ha comprendido que el mundo andino funciona como una totalidad orgánica que interrelaciona todos los aspectos de la vida, y más aun incide poderosamente en la construcción de la memoria.

domingo, 1 de marzo de 2009

Breve reseña de los documentos Miccinelli
en el ámbito del simposio:
"Guamán Poma de Ayala y Blas Valera.
Tradición andina e historia colonial"


Laura Laurencich-Minelli
Dip. di Paleografia e Medievistica
Universidad de Bologna, Italia

   

Entre el 29 y el 30 de setiembre del 1999, el Instituto Italo-Latino Americano de Roma invitó a los especialistas más destacados de la obra del cronista indio Felipe Guamán Poma de Ayala y del cronista mestizo, el P. jesuita Blas Valera (dicho también fantasma por el desaparecer de sus escritos), a un encuentro para intercambiar ideas sobre sus recientes investigaciones y para conocer los documentos Miccinelli (Nápoles) que involucran a los dos cronistas.

Este simposio nació gracias a la colaboración entre dicho Instituto (con Francesca Cantù, Universidad de Roma III, como responsable científico), la Pontificia Universidad Católica del Perú (con Juan Ossio y Marco Curatola como responsables científicos) y la Universidad de Bologna (con Laura Laurencich Minelli como responsable científico).

La sección sobre los documentos Miccinelli (Nápoles) constituyó el tema más novedoso y discutido del simposio. En la pausa de esta sección, se exhibieron brevemente los dos documentos Miccinelli a los convenistas (documentos que están a disposición de los estudiosos, previa cita, en la casa de la propietaria Clara Miccinelli, vía Salvator Rosa 259,80135 Napoli, Italia).

En esta nota, después de haber enfocado los documentos Miccinelli, quiero proporcionar una somera discusión de los resultados.

1.Los documentos Miccinelli y el simposio de Roma

Los documentos peruanistas Miccinelli presentados al simposio de Roma son dos y ambos jesuíticos: Exsul Immeritus Blas Valera Populo Suo (EI de ahora en adelante) y Historia et Rudimenta Linguae Piruanorum (HR); están escritos por autores distintos y en tiempos diferentes: el P. Blas Valera resulta pintar, escribir y firmar el EI el 10 de mayo de 1618 en Alacalá de Henares. Un poco antes, es decir al principio del siglo XVII, se infiere que el H. italiano Antonio Cumis escribe en latín la primera parte de la HR y la sigla JAC mientras resulta que el P. italiano Anello Oliva añade dos partes, que escribe en Lima, en 1637 y 1638, en italiano cifrado y las sigla JAO; él alega, además, tres medios folia, sobre los cuales está pintado el quipu literario Sumac ñusta a firma Blas Valera, y un fragmento del mismo quipu en lana; en 1737 el jesuita P. Pedro de Illanes encuaderna este documento, le pone el titulo y, en 1745, lo vende a Raimondo de Sangro príncipe de Sansevero que lo utiliza en su Lettera Apologetica (1750) que todos los estudiosos de quipus conocen.

El texto de la HR ya ha sido publicado por completo pero todavía no en edición facsímil (Laurencich Minelli et Al. 1995). Del ms EI se ha publicado, hasta hoy en día, solamente el alegado más antiguo, es decir la carta que el conquistador Francisco de Chávez escribió al Rey en 1533 para denunciar que Francisco Pizarro había ganado la batalla de Cajamarca envenenando, con vino moscatel mezclado con rejalgar (trisolfuro de arsenico), el estado mayor del Inca (Laurencich-Minelli et Al. 1998). Lo demás del ms. EI es completamente inédito y nuevo para los estudiosos.

Ambos documentos fueron regalados al Mayor Riccardo Cera (tio de la actual propietaria) por el Duque Amadeo de Saboya Aosta: la HR el 11 de noviembre 1927 y el EI el 10 de Abril 1930. En la carta al Mayor Riccardo Cera del 10 de Abril 1930, el Duque especifica que compró la HR en Nápoles, donde un ropaviejero mientras que el EI habia pertenecido a su abuelo, Amadeo I rey de España, que lo habia conseguido allí durante su corto reinado ibérico (1870-1873) (Laurencich-Minelli en imprenta ).

Los dos documentos son complementarios, pues narran los mismos acontecimientos que algo modifican los hechos ya consolidados por la historia colonial peruana. Lo que cuentan es: que Francisco Pizarro ganó a Atahuallpa ofreciendo vino envenenado a los oficiales del Inca, y que el mestizo P. Blas Valera fue encarcelado, y luego desterrado a España, no por un asunto de mujeres como se había dicho, sino por un delito mucho más grave, heresía y subversión política (Laurencich-Minelli 2000): es decir algo que puso la entera provincia jesuítica peruana en gravísima tensión con la Inquisición. Esto causó la muerte, solamente jurídica, al P. Blas que, según los documentos Miccinelli, ocurrió en 1597. Sin embargo hay un necrologio manuscrito que atesta que el P. Blas Valera murió el 2 de Abril 1597, muerte que hasta ahora ha sido considerada real (Durand 1987:417). La HR y el EI en vez narran que, después de haber recibido la muerte jurídica, ya en 1598, el P.Blas zarpó de Cádiz, es decir escapó para regresar a escondidas a Perú, donde llegó en el 1599, ayudado por unos jesuitas, y que allí trabajó hasta el 1618, momento en que volvió a España donde murió realmente en el 1619. Los dos manuscritos también cuentan que, durante su estadía en el Perú, como hombre juridicamente muerto, el P. Blas Valera concibió Nueva Coronica y Buen Gobierno (NC de ahora en adelante) escondiéndose detrás del nombre de Guaman Poma y, para que la simulación resultara aún más verosímil, el mismo Guaman actuó también como informante de su propia vida y de sus andanzas mientras que el H. Gonzalo Ruiz prestó su mano como escriba y dibujante y el P. Anello Oliva le brindó ayuda para enredar más la cosa de manera que no se entendiera que Valera (cuyo nombre era todavía perseguido por la Inquisición y que además resultaba ya muerto) era quien concibió la obra. Además los dos documentos nos informan que los Comentarios Reales de Garcilaso de la Vega son un plagio y deformación del trabajo que Valera le había confiado para que lo imprimiera, pero con tal que respetara al P. Blas como autor y a las ideas que expresa. Ambos manuscritos Miccinelli (pero el EI con muchos más detalles) refieren también de la escritura mediante textiles y quipus de los Incas (Laurencich-Minelli 1996:58-111).

Blas Valera escribe el EI y sus alegados, en latin y quechua, en España (Alcalá de Henares) en 1618, además lo ilustra con pinturas y lo firma por extenso y mediante siglas: cuenta su historia, afirma reiteradamente de haber el mismo concebido la NC, escondido detrás del indio Guaman Poma porque era la única manera de alcanzar al Rey con su utopía, contenida en la NC, para que se salvaran los indios y su cultura,. En el EI, Blas Valera mantiene el quechua y el sistema de memorización andino en forma global (pictografías, ideogramas, fragmentos de textiles y quipus) completándolo con el alfabeto latino, el idioma latino y el papel en forma de cuaderno: es decir constituye un documento único, indígena y europeo al mismo tiempo, cual solo un mestizo podía proporcionar (Laurencich-Minelli, en imprenta).

Los dos documentos han sido objeto de acuciosos analisis técnicos cuyos resultados se presentaron en el simposio de Roma: es decir 1) el análisis grafoscópico completo de las grafías que se leen en la HR, en el EI y sus alegados (efectuado por el perito del tribunal de Roma y Nápoles Luigi Altamura), 2) el análisis radiométrico ya sea sobre la cera de los sellos que cerraban los documentos y la del medallón en cera que contenía el contrato entre Guaman Poma y el grupo de Jesuitas (Blas Valera, Gonzalo Ruiz, Anello Oliva y Jerónimo Montesino), ya sea sobre los alegados textiles (realizado por Ugo Zoppi, Phisic Division ANSTO, Menai, Australia), 3) el análisis químico y espectroscópico micro-Raman sobre los colores y las tintas empleadas en el texto y en los dibujos que ilustran los documentos (efectuado por Anna Tinti, Universidad de Bologna), 4) el análisis al microscopio electrónico SEM y microanálisis EDS de las pequeñas láminas metálicas (ticcisimi) utilizadas en la escritura silábica mediante quipu y alegadas a EI (efectuado por Giorgio Gasparotto, Universidad de Bologna). Todos estos análisis concuerdan con las fechas y con lo que afirman los dos textos: es decir son una prueba ulterior de su autenticidad.

El hecho que lo que cuenta la HR no coincida con la historia colonial peruana y narre que Guaman Poma no ha sido el autor principal de la NC pero que la obra ha sido concebida por Blas Valera y que Blas Valera padeció de una muerte jurídica, para poder volver a su Patria donde ayudar a su gente y componer la NC, provocó, en el ámbito peruanístico, un gran desconcierto. En efecto el manuscrito ataca a los dos cronistas peruanos más amados: Guaman Poma, el cronista indio peruano, y Garcilaso de la Vega, el Inca mestizo.

Al mismo tiempo el enfoque de la HR en la historia de la época, la comparación con los documentos oficiales sobre la evangelización del Perú durante la época toledana juntamente con los documentos de la Inquisición que Sabine Hyland (1998) halló en el archivo de Madrid habían aclarado, ya antes de este simposio, que la persecución contra el P. Blas Valera por la Inquisición y por la corriente rigorista de la Compañía había sido real y causada por su manera de evangelizar a los indios respetando a su cultura (de acuerdo a la manera de S. Ignacio pero contraria a la línea impuesta por el virrey Francisco de Toledo). Es decir lo que los dos jesuitas italianos cuentan en la HR no sólo resulta real sino también se entiende porque lo escribieron: dejar constancia de este intento de evangelización jesuita de la corriente primitivista (Laurencich-Minelli 2000, Laurencich-Minelli et Al. 1997:52-67)

Muy interesante es la nueva figura de Blas Valera que brota a la luz de la HR y del EI. El P.Blas resulta haber sido el líder de un movimiento evangelizador, cuyo centro era la cofradía Nombre de Jesús de Cuzco. Él quiso dejar constancia de su intento evangelizador no sólo al mundo culto de los jesuitas y de sus colaboradores en el ámbito de la corriente primitivista de la Compañía pero también al mundo de la nobleza andina. El P. Valera se eleva al nivel de un Bartolomé de Las Casas, pero peruano y jesuita, que, siguiendo la manera de evangelizar del fundador Ignacio (cuyas ideas evangelizadoras se pueden conectar, en lo que concierne al aspecto político, a las ideas del dominico P. Francisco de Victoria pero que están también en el rumbo de la evangelización lascasiana) y queriendo defender a los indios de las crueldades y destrucciones de una conquista obtenida, además, con el engaño, y salvar su cultura, concibió un utópico estado neo-inca cristiano en el ámbito del imperio de España: todo esto en un momento muy delicado para la política evangelizadora del P. general C.Aquaviva que tenía dificultades con la penetración de la Compañía en las colonias españolas, también a causa de las malas relaciones con la Inquisición española. De allí la dura reacción del rigorista P. Aquaviva que, como el P. Valera no aceptó su propuesta de salir de la Compañía y seguía hablando de su utopia, ordenó cerrarle la boca dándole muerte jurídica. Interesante es también la analogía, que brota de las investigaciones de Giuseppe Piras (1998:227-286), entre la vicisitud del P. Blas Valera y la del contemporáneo P. jesuita Martín de Funes: las dos, en el ámbito de dos movimientos contestatarios al tipo de colonización y evangelización española del Nuevo Mundo que, al estado actual de las investigaciones, parecen paralelos a pesar de pertenecer, las dos, a la corriente jesuítica primitivista.

Otros documentos independientes presentados durante el simposio reforzaron lo que la HR y el EI afirman:

Maurizio Gnerre (Istituto Universitario Orientale, Napoli) proporcionó el hallazgo que él efectuó en el archivo jesuítico de Roma (ARSI): una carta en latin que Blas Valera escribe, el 24 de junio 1618, al P. General Muzio Vitelleschi con la cual lo avisa que el documento EI estaba listo y que él esperaba a su mensajero para que se lo entregara. Gnerre brinda la trascripción paleográfica, la historia de archivo de la carta y analiza la concisión con la cual Blas Valera recuerda al P. Vitelleschi, que conocía el asunto, su odisea y que su prudente misión de componer la NC ya estaba cumplida. Además presenta la articulación retórica y de contenido del manuscrito y concluye hipotizando lo que hubiera pasado si el EI hubiera sido hallado antes que la NC.

Luisa López Grigera (University of Michigan) proporcionó un detallado análisis de las figuras retóricas según las cuales esta construida la Nueva Coronica y Buen Gobierno: la inventio, la dispositio y la elocutio fueron empleadas para construir esta obra y concluye que quien escribió la NC tiene que haber estudiado en aquellos colegios donde se enseñaba este arte, es decir o el colegio de los dominicos o el de los jesuitas.

Paulina Numhauser (Jechnion, Haifa) presentó un movimiento jesuítico antitoledano del siglo XVI que brotó en Potosí en oposición al sistema de producción minera y sugiere que el movimiento neo-inca cristiano de Valera pudo ser la punta de un iceberg de una contestación mucho más amplia.

Francesca Cantù (Università di Roma III) proporcionó y discutió el hallazgo que efectuó en un archivo público italiano: la carta que el Licenciado Juan Fernández de Boan escribe desde Lima el 28 de marzo 1610 al Conde de Lemos don Pedro Fernando Ruiz de Castro, con la cual lo avisa que había un mestizo que llevaba el nombre del abuelo materno de Blas Valera y que proclamaba que el capitán Francisco de Chávez había denunciado a Francisco Pizarro de haber matado con el veneno al estado mayor de Atahualpa.

2.Discusión

La autenticidad de los documentos Miccinelli y de lo que cuentan salió de este simposio bien clara: es decir los manuscritos Miccinelli resultan no solamente comprobados por los análisis técnicos sino también los hallazgos en archivos públicos de Maurizio Gnerre y de Francesca Cantù atestiguan el primero que, en 1618, el ms. EI existía y el segundo que el problema de la conquista obtenida con el veneno, de la cual cuentan los documentos Miccinelli y que esta en la base del movimiento neo-inca cristiano de Blas Valera, era todavía un problema en el Perú del 1610, tanto que el licenciado J.F. de Boan escribe de esto al Conde de Lemos. En otras palabras, los problemas vividos en aquellos tiempos por los indios, por Blas Valera a causa de su utopía, y por los jesuitas frente a la Inquisición eran reales porque no se hallan solamente en la HR y en el EI sino también en fuentes externas: es decir resulta real la muerte jurídica del P.Blas, su regreso al Perú gracias a la ayuda de unos jesuitas e indios y el tanteo que el P.Blas Valera hizo de alcanzar al Rey con su utopía contenida en la NC para salvar a su gente.

El hecho que el simposio de Roma haya reforzado los documentos Miccinelli provocó reacciones varias entre los convenistas: la gran mayoría los ha aceptados al igual que las nuevas investigaciones que plantean, a pesar de asumirlos con actitud distinta que van desde la asunción total y completa hasta la confianza escéptica, actitudes todas acomunadas por la voluntad de profundizar las investigaciones sobre la HR y el EI..

No se puede pretender que todos los estudiosos peruanistas asuman la misma actitud investigativa concordemente y de primer golpe frente a dos documentos que modifican la historia colonial ya consolidada: hay que discutirlos, estudiarlos, profundizarlos a ver si y como se conectan con las demas piezas que forman el gran mosaico de la historia. De por sí algo de escepticismo en aceptar a dos documentos que modifiquen el rumbo de la historia es bastante normal en la mente humana y en particular en la historiografía peruanista que queda turbada al ver atacados sus dos cronistas más amados. ¡Ni la NC fue enseguida aceptada por todos los peruanistas!

De todo modo a consecuencia de este simposio aun si, a pesar de los análisis técnicos y de contenido de los manuscritos Miccinelli, alguien quisiera quedarse todavía escéptico sobre lo que cuentan dichos documentos, él no puede ignorar que en el Perú existieron realmente, entre la segunda parte del siglo XVI y la primera del siglo XVII, los problemas que la HR y el EI indican, a prescindir de estos documentos. Sin embargo las fuentes externas halladas por Sabine Hyland (1998), por Giuseppe Piras (1998) juntas a las presentadas en este simposio por Maurizio Gnerre y por Francesca Cantù y a las ponencias de Luisa Lopez Grigera y Paulina Numhauser (ver Actas de Simposio de Roma) indican ya sea las dificultades que tuvo la Compañía de Jesús con la Inquisición en el Perú y en las colonias españolas, ya sea que el ms.EI en 1618 existía y que el P. general Vitelleschi conocía la odisea del mestizo P.Valera y de la NC, ya sea que en 1610 el mestizo, bajo el nombre de su abuelo materno, había estado nuevamente en el Perú, ya sea plantean de nuevo el viejo problema que demasiadas son las incongruencias que corresponden a la figura de Guaman Poma como autor de la NC (Ludeña de La Vega 1975:81-113, Laurencich-Minelli et Al. 1997:35-118).

Casi a corroborar la lucha sorda que tuvo la Compañia de Jesus con la Inquisición española, hay la quema de documentos que el P. general Muzio Vitelleschi efectuó, sin testigos, en el archivo del ARSI para el "bien de la Compañia" (Gramatowski 1992) en 1617: ¿qué contenían tales documentos? ¿Por qué quemarlos sin testigos? Las pasadas dificultades con la Inquisición española, que involucraron también el papato, eran un elemento candente que era mejor eliminar para el equilibrio actual de la Compañia. ¿Fue este el objeto de la quema? Ulteriores investigaciones se necesitan también en esta dirección.

A conclusión se puede afirmar que este simposio nos anima a investigar: por un lado en archivos ( especialmente italianos, españoles, peruanos, bolivianos y ecuadoreños) en espera de hallar ulterior documentación que aclare los problemas vislumbrados por la HR, el EI y por las fuentes externas, por el otro en las muchas pistas investigativas que brotaron a la luz de las interesantes ponencias presentadas que piden no sólo ulteriores estudios sino la trascripción total también de el EI y, posiblemente la reproducción facsimilar de los dos documentos Miccinelli.

Las actas del simposio de Roma, que saldrán en el diciembre 2000, aclararan más que esta breve reseña las problemáticas que los documentos Miccinelli levantan y el gran trabajo investigativo que abren.

Las actas se pueden pedir al Instituto Italo-Latino Americano que es también el editor, a la siguiente dirección: Dra. Simonetta Nannerini, Istituto Italo-Latino Americano, Palazzo Santa Croce , Piazza Benedetto Cairoli 3, 00186 Roma, fax 0039-06-6872834, e-mail: INFO@IILA.ORG


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