lunes, 21 de abril de 2008

Pueblo Aymara y los desafíos para el siglo XXI

Carlos Choque Mariño
Profesor de historia
Magíster en EIB


Durante los últimos 20 años se ha escrito mucho sobre los aymaras y nos han dado distintos orígenes, con variados niveles de logro cultural, mas aún algunos han dicho que no existimos y que somos un constructo, una invención y que gran parte de nuestras “costumbres” y “tradiciones” no son antiguas, sino más bien contemporáneas y por lo tanto no existimos. Como pueblo. Discrepo de estas visiones, pero se debe reconocer que no hemos hecho muchos esfuerzos por aclarar algunos vacíos en nuestra historia. A esto de debe agregar que las necesidades más urgentes que tenemos tiene relación a mejorar nuestra calidad de vida y lograr espacios de representación, lo cual ha sido un proceso arduo y lento, que además, nos ha enfrentado entre nosotros en posturas fútiles y poco provechosas para nuestros derechos colectivos. Y por ello, no hemos tenido el tiempo de indagar y explorar nuestra verdad histórica, nuestra propia versión de la historia. El tema están complejo que año a año se aprueban un promedio de 1.000 millones de pesos para estudiar a los aymaras desde sus orígenes hasta la actualidad, pasando por temas de salud, educación, etc.¿que tanto sabemos de estos estudios?, ¿Cuántos aymaras participan de ellos como investigadores?, no me atrevo a decir que ninguno, pues más de alguien debe estar ahí, no quiero decir que no hay que hacerlo, sino mas bien devolver y retroalimentar a las nuevas generaciones nuestra cultura. Por otro, lado cabe preguntarse por que los profesionales aymaras no han incursionado en estas áreas de investigación, cual es la causa de su desmotivación, tal vez tenga que ver con necesidades mas urgentes en el hogar ó simplemente que estamos tan adscritos a un modelo económico y político, que lo nuestro no están importante. La ausencia de una intelectualidad aymara ha permitido que se elaboren posturas y se asignen contenidos culturales inapropiados a nuestra cultura, inapropiadas a nuestra verdad histórica. Más aún, esta ausencia de intelectualidad lleva a decir a algunos sociólogos y antropólogos no indígenas, que nuestra cultura es A o B, y que es más bien tribal. Esto último es preocupante, pues nos han desprovisto del termino civilización, que a mi entender es un concepto mucho mas amplio y que reconoce los avances tecnológicos y científicos de los aymaras, previa a la invasión española. El hablar de la cultura aymara es no reconocer nuestro pasado, es no reconocer el legado de nuestros antepasados.

Estamos creando cultura, estamos compartiendo bailes y conductas nuevas, lo cual es bueno, pues dinamiza nuestra actual cultura y en cierta manera la revitaliza, pero estamos olvidando las practicas y tradiciones de nuestros antepasados y estamos dejando de lado el un patrimonio intangible e invalorable que se expresa en nuestras canciones, bailes, tradición oral en el olvido. Que están haciendo los jóvenes profesionales en este sentido, creo que no basta con ir los carnavales o la fiesta patronal al pueblo, pues lo que tenemos, nuestras “costumbres” se comienzan a perder de forma irreversible en esta y la próxima década. Es mas triste aún, dado que estas “costumbres” poseen dentro de si elementos y formas rituales que son anteriores a la llegada de los españoles, y que debieron camuflarse en la religiosidad cristiana, debieron enfrentar las campañas de extirpación de idolatrías (campañas sistemáticas de la iglesia para erradicar toda costumbre aymara, mas aún pueblos enteros fueron arrasados por los extirpadores en Lluta y Azapa); debieron enfrentar las consecuencias nefastas de la encomienda y la semi esclavitud indígena de la colonia; las persecución y venganza de los ejércitos españoles tras la derrota de las guerras anticoloniales; nuestras comunidades debieron enfrentar los estragos de las guerras de independencia; la guerra entre Perú y Bolivia en el 1845 y finalmente la guerra del pacifico y los intentos del estado chileno de eliminar nuestra historia e identidad en cerca de 100 años de Chilenización. Nuestras comunidades con sus particularismo y sus propios conflictos logrado aferrarse a lo único que tenían y les daba esperanza, su identidad y sus tradiciones. Debemos reconocer que nuestros abuelos han sido, aguerridos y guerreros, fieles guardianes de sus tradiciones y nosotros estamos olvidando eso, y estamos permitiendo que su sacrificio no valga de nada. Más de alguno pensara que eso es cosa pasada que debemos ser modernos y cambiar, si, podemos cambiar, pero jamás podremos cambiar nuestro rostros y a nuestros padres y abuelos, pues ellos estarán ahí para recordárnoslo.

A fines del siglo XIX el emperador Meiji, realizo una serie de reformas para modernizar Japón y colocarla a la vanguardia de oriente, con un alto costo para su pueblo. Pero de igual forma el acuño, una palabra celebre y hermosa a la vez “…Japón, ahora es un país moderno, tiene vías, trenes, edificios e industrias y vestimos con ropa occidental, pero… nosotros no debemos olvidar de donde venimos y nuestro origen, no debemos olvidar nuestra historia”. Por ello, el día de hoy Japón, es la nación mas tecnificada del mundo, pero a la vez es la que protege de mejor manera su identidad y principalmente a sus agricultores, que son el pilar fundamental del ser japonés.

Muchos nos acusan en la clase dirigente no aymara que estamos inventando todo y de otras barbaridades que no valen la pena mencionar, sin embargo, son los propios europeos quienes han sido el modelo para recuperar nuestra identidad, basta ver como en España, los Catalanes, los Vascos, los Canarios y Andaluces, quieren la autonomía política y otros la independencia, nosotros tan solo aspiramos a tener mas derechos internacionales y mas aún solo defender nuestra identidad en agonía.

Otros ejemplo de cómo en Europa han construido identidad son los siguientes: El soldado alemán en la II guerra mundial lucho por su vida, y no por los idealismo del partido Nazi. Son los mitos los que han colocado a simples personas como iconos de ideológico del Nacional Socialismo que eran inexistentes en el común en la juventud alemana, la cual creció engañaba por una historia y valores que no eran reales. De la misma manera la construcción de la identidad de los Italianos se vaso en elementos indagados en la historia, pues los propios Italianos olvidaron por cerca de 1.000 años su historia e identidad (romana) y solo la comenzaron a recuperar con el renacimiento. Lo mismo a ocurrido en el restos de Europa, dado que ellos han creado un identidad los últimos siglos. El mismo Asterix y Obelix en Francia, el Rey Arturo en Inglaterra y el llanero solitario y los vaqueros en Estados Unidos.

Nosotros somos un pueblo que a lo largo de la historia ha sido profundamente creyente en nuestros antepasados, en nuestra Pachamama, el en Inti Tata, en los Achachilas, en la Luna, el Rayo, tanto así que nuestros ancestros buscaron mil maneras para codificar y ocultar en la nueva fe y en la cultura del español, nuestro verdadero rostro e identidad, hoy tan solo debemos de interpretar sus mensajes ocultos en nuestros tejidos, en los cuentos, en las tradiciones que aún perviven en nuestros ancianos. Somos un pueblo amante de nuestra sagrada naturaleza y de todo lo que lo rodea, sin embargo, hemos olvidado el respeto hacia nuestros hermanos los animales y hemos olvidado como relacionarnos, hemos de buscar nuevamente la armonía con ellos. Somos un pueblo que mira hacia las estrellas y el futuro, pero también mira nuestro pasado cercano, hoy nuestro desafió es conocer y difundir los logros de nuestras civilizaciones aymaras (Tiwanaku y Tawantinsuyu). Valorando nuestro pasado podremos encontrar la armonía y el equilibrio, la armonía que tanto buscaron nuestros ancestros a lo largo de la historia, por ello esta generación es la llamada a desarrollar esta gran empresa.






Jiwasa aymara jaqinakaxa wiñaya
Chachaptanwa kunatsa qhipaxaru
Untasasa, nayraxarusa uñtapxanwa







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1 comentario:

DGarflo de Fig dijo...

Muchas felicidades por tan espléndida visión acerca del pueblo Aymara. En un país donde la gente se avergüenza de sus raíces indígenas y, se tiene la obsesión por ser europeos; hace mucha falta gente culta y sensata que exponga con orgullo los pueblos que dieron origen a este país mestizo.